sábado, 27 de marzo de 2010
LA BLASFEMIA CONTRA EL ESPÍRITU SANTO
Por mi carácter conciliador de querer encontrar solución a cualquier problema por muy difícil que parezca y de que no me gusta lo del mal irreparable e infinito, permanentemente me ha preocupado a lo largo de mi vida esta frase del Señor cuando dijo: "Cualquier pecado será perdonado, pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo no será perdonado ni en esta vida ni en la otra". De hecho yo nunca he oído a nadie lanzar una blasfemia contra el Espíritu Santo. También leí una vez una explicación de lo que significa esa blasfemia, diciendo que se refiere a que el mismo pecador es el que se condena a sí mismo por su pertinaz contumacia en no querer convertirse. Pero tampoco me convenció. Por lo que quiero aventurar una solución teológica a este problema, que a mí por lo menos me deja tranquilo. Una vez una piadosa viejecita me confesó que el problema que le obsesionaba era pensar que el diablo estaría eternamente condenado en el fuego del infierno, ya que por su culpa Dios no lo podía perdonar. Por ello lo que yo digo es que con la aplicación del Proyecto Génesis AMDG, lo que realmente será condenado al fuego eterno o echado al cubo de la basura será el pequeño o gran apéndice del pene de los dioses, ya que eso es en último término el diablo, que blasfema constantemente contra el Espíritu Santo. Pero que una vez solucionado ese problema pienso que la misericordia infinita de Dios y el inabarcable depósito de gracias que nos ganó Jesucristo con su muerte y resurrección, junto con los méritos y oración de quienes se fiaron de él a lo largo de toda la historia y los actuales, al día de hoy desconocemos lo que eso es capaz de conseguir y perdonar, y yo pienso que cualquier cosa por imposible que parezca.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario