martes, 9 de marzo de 2010
AL ESTILO GALLEGO
Decía el Señor: "Os envío como corderos en medio de lobos". Por tanto "sed sencillos como palomas pero astutos como serpientes". También decía que "vuestros peores enemigos serán los de vuestra propia familia". Ya he contado lo que me ocurrió con la mía, pero en los centros psiquiátricos en donde he estado, una vez me encontré a una joven que fue internada allí por sus padres para evitar que siguiendo su vocación cristiana ingresara en un convento de clausura. Y en otro, la de uno ya más mayor, soltero, que por ser fiel a la verdadera Fe, en su pueblo de la Terra Alta, se sentía vigilado y controlado por todos los vecinos, como si fuera el tonto del pueblo, y además su cuñada, por cierto tortosina, se quedaba con toda su pensión aparte de otras putadas que le hacía. Por tanto si quieres ser un cristiano de los auténticos, te aconsejo que no se lo digas a nadie, ni familia, ni curas, ni a falsos amigotes. Si te has de confesar algún pecado, hazlo directamente con tu Padre Dios. Cuando un profesor explique en clase doctrinas extrañas o contrarias a tu Fe cristiana, no le protestes, incluso hazle la pelota, pero en tu foro interno llámale cabrón e hijo de puta, pidiéndole a S. José que pronto abandone su maléfica labor docente. Lo mismo te digo cuando te asomes al macabro e inhumano macroespectáculo mediático o político o de cualquier tipo. Hace algún tiempo se publicó un libro que llevaba por título: "Hoy, hablar de Dios resulta peligroso". En sus últimos años Escrivá solía decir: "Cuando yo muera las cosas (es decir, el Opus Diáboli) irán mejor, y vosotros (es decir, los del Opus Dei) me echaréis en falta". Y no te olvides de pedir a S. José por la confusión y derrota de nuestros enemigos y de los enemigos de Dios. Pero, eso sí, haz valer siempre tus derechos, al igual que hizo S. Pablo, cuando le dieron una blandina de latigazos, que parece ser que contaba, porque cuando vio que habían cumplido el cupo legal dijo a los verdugos: "Basta, soy ciudadano romano y apelo al César". Pararon y se asustaron. ¡Esta guerra la vamos a ganar!
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