jueves, 25 de marzo de 2010

AVISO PARA NAVEGANTES

Respesto a la euforia generalizada que ha explotado en todos los olímpicos y secuaces humanos, al enterarse de mi operación de cáncer, debo advertirles que ya mi Abadesa de las Huelgas cayó en esta misma tentación, ya que en 1991, aconsejada por el capo Ripollés a quien le unía una gran amistad y al que invitaba a mi casa a comer, teniendo yo que soportar su presencia y conversación, produciéndome hasta ganas de vomitar la comida, a que me hiciera un plan de jubilación por si cuando me jubilara fallara la cobertura del estado pagando desde entonces 90 euros cada mes. Me la hizo en la oficina 47 de la Caixa de Tarragona de Ferrerías, cuyo director era cómplice suyo puesto que era uno del arrabal de Jesús. Lo sustiyó otro que creo que era de Mora de Ebro y que me hizo un fondo de inversión en que cada mes iba perdiendo unos 200 euros y que al decírselo me dijo que los beneficios de esa inversión eran a largo plazo. Anulé la inversión y desplacé mis cuentas a la otra oficina de la Caixa que está en frente del bar del Chino. Su directora me ha informado hoy de mi plan de jubilación y me he enterado de que mi madre pensando que yo moriría antes que ella, lo que en realidad me hizo fue un seguro para que cuando yo muriera pudiera cobrarlo ella, saliéndole el tiro por la culata. Y yo no me he enterado de esto hasta hoy ya que fiándome de ella nunca había leído los términos del contrato. Respecto a la actual movida, creo haber entendido de boca del coreano secretario general de la ONU, unas declaraciones echando las campanas al vuelo, en que venía a decir que yo daba la vida por la paz. "¡Y un huevo!" replico yo.

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