martes, 16 de marzo de 2010
LA CERDADA DEL ARCÁNGEL GABRIEL (I)
Después de un largo rato de intensa oración ante un cuadro de S. José con el Niño, todos los datos apuntan tras una trabajosa tarea de investigación de muchos años, que al nacer muerto mi hermano mayor, que por cierto cuando mi madre fue a la tienda de mi abuela para pedirle un trozo de tela para amortajar al bebé ésta tuvo la desfachatez de cobrársela, mi padre sufrió un fortísimo impacto psicológico, y se debió sentir como un castrado al igual que el Abelardo medieval al que el tío de su amada Eloísa, Fulberto, castró creyendo que la quería encerrar en un convento. Creo que todo esto fue una cerdada del arcángel Gabriel, el que inspiró a Mahoma la nefasta doctrina del Islam, y el que le buscó pareja al judío bíblico Tobías. Lo cual hizo que mi padre no quisiera volver a tener relaciones sexuales con mi madre. Por ello creo que con el consentimiento de mi padre o bien con engaño de parte de mi madre, ésta para tener descendencia tuvo relaciones con Tayo el seguidor de su madre argonauta. El problema de quén fuera mi padre ha sido el más árduo, difícil y que me ha producido mayor preocupación personal en esta mierda de ciudad, desde que una psiquiatra de Reus, que se declaraba católica, una vez me planteó el problema de que nadie sabemos quién es nuestro padre. Recuerdo también que una vez abrumado por esta preocupación le dije a mi madre que sospechaba de ella que era una puta, a lo que me respondió que ella sólo lo había hecho con el papa, pero esto multiplicó por cien mis preocupaciones por el tema al pensar de si se refería al Papa de Roma.
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