jueves, 4 de marzo de 2010

COROLARIO O COLETILLA DE MIRAMBEL (y II)

De Mirambel fui conducido al Hospital Verge de la Cinta de Tortosa, en donde fui instalado en un departamento de la UVI durante bastantes horas y en donde no me hicieron ninguna revisión a fondo de mi organismo por ver si me habían quedado secuelas del grave incidente. Ni tan siquiera se preocuparon por el dolor que me hacía el brazo, del cual en Reus sólo me dijeron que hiciera ejercicio, y al salir de allí fui a un osteópata francés instalado en Ferrerías, un gran profesional, que fue el que me lo curó, aunque cada visita me costaba 50 euros. En el Hospital sólo una enfermerucha, y porque yo se lo dije, me puso unos puntos en un corte que llevaba en la lengua, y cuyo hilo por cierto se me cayó yendo por la carretera camino de Reus. No teniendo allí a nadie a quien comunicar mis sentimientos en aquellos momentos dramáticos, tuve la necesidad imperiosa de decirle a mi madre, aunque sabía que era como hablar a la pared, una pregunta que me salía de lo más profundo de mis entrañas: "¿Verdad, mama, que no soy malo?". En definitiva en ese Hospital fui tratado como un paria que por haber nacido y vivido siempre en este país tiene menos derechos que un inmigrante moro, considerado ciudadano de primera por colaborar con la política del politburó de la URSE en la erradicación de todo lo que huela a católico auténtico, que pueda cohartar en lo más mínimo la libertad olímpica de sus dioses. Como el Pedrito del Vaticano murió a los pocos años de mi incidente, por cierto exhibiendo el espectáculo de su agonía a todo el mundo a través de la tele, y como yo sigo al pie del cañón gracias a S. José, a internet y a la oración y trabajo de muchos "locos" como yo a nivel mundial, es decir católico, y veo cada vez más cerca el triunfo final y definitivo sobre las fuerzas del mal, terminaré esta disertación con una canción de la barcelonesa orquesta Platería: "La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida..." "Pedro navajas matón de esquinas, quien a hierro mata, a hierro termina..." "Mira Pedrito, jugabas fuerte, pero hoy terminó tu suerte..."

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