miércoles, 17 de marzo de 2010

PINTADAS EN EL DESIERTO PAGANO (I)

En esta ciudad y su territorio que yo siempre he calificado de endogámicos, es decir, sin ventanas de ventilación y en donde con lo de "yo me lo guiso, yo me lo como", todo se pudre, y en donde pasa de todo y nunca pasa nada, las generaciones de indígenas se trasmiten de generación en generación secretos ancestrales de dominio, poder y explotación sobre sus intrusos que no saben de qué va su película y sobre todo lo humano, en lo que incluyo lo sobrenatural, de todo el planeta. Política ésta que en la actualidad han logrado contagiar a la Iberia grande, a los medios de comunicación y al negrito de la "cabaña del tío Tom" a través de la plaga de curas estorninos del Opus Diabóli. Aquí se han pasado por el forro de los cojones a Noé, que después del diluvio universal envió a tres sobrinos, Túbal, Tarsis e Iber, para civilizar y hacer entrar en razón a todo este personal. Aquí, como si la cosa no fuera con ellos, les dieron con la puerta en las narices a los primeros y pioneros evangelizadores. En definitiva, el único objetivo de las gentes paganas y reclacitrantes de estas tierras es "xalar" "caigui qui caigui i peti qui peti", pero eso sí siempre gratis. En mi experiencia personal de 56 años de beduhino en este desieto debo dejar constancia de algunas maléficas tentaciones que he sufrido y que considero me han enviado como mensajes subliminales, propios de quien tira la piedra y esconde la mano como el vellaco y cobarde que cargado de experiencia usa su astuta prudencia para lograr sus perversos objetivos sin ser descubierto. Han sido unas pintadas anónimas en muros de estas tierras, las cuales debo denunciar que me han producido dudas y preocupación como si fueran auténticas tentaciones diabólicas.

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