viernes, 26 de marzo de 2010
RECIBO LA PRIMERA AGRESIÓN FÍSICA EN TORTOSA
Hace unos días me puse a comentar ciertas cosas con un individuo que sólo conocía del bar y al terminar le pregunté si tenía ordenador respondiéndome afirmativamente, y le ofrecí la dirección de mi página web, que me rechazó por lo que yo le había comentado anteriormente. Entonces le dije que él acababa de cumplir las palabras de Jesucristo cuando nos advirtió que "no diéramos las margaritas a los cerdos". Y no hubo ningún comentario más. Ayer en el mismo bar del chino, durante la retransmisión del partido del Madrid, fui al servicio y al volver y pasar por el lado de tal individuo oí un lejano y tituveante "desgraciat" (desgraciado). Me volví y le pregunté si me había dicho algo, a lo que me respondió que se refería al partido, aunque no me lo dijo con mucha seguridad. Al terminar el partido se pone a mi lado en la barra y entonces me llama claramente "desgraciat". Entonces como yo no me considero un carro de mierda me enfadé y le dije que "tú no sabes con quién estás hablando, hijo de puta". Luego amenazándome con una botella de cerveza me dijo que le volviera a llamar "hijo de puta". Yo le dije que me volviera a llamar "desgraciat", lo cual hizo, devolviéndole yo entonces el insulto de "hijo de puta". Y al momento me agredió con la botella en la cabeza, aunque por cierto no me hizo sangre y que apenas sentí dolor, ya que tengo la cabeza de piedra. Tomó cartas en el asunto el chino que lo expulsó del bar, pero el individuo al igual que los típicos indígenas de Iberia, que además de chulos son vellacos y cobardes, negó al chino que me había insultado. El resto de clientes permaneció sumergido en la "bassa d'oli" (balsa de aceite).
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