jueves, 4 de marzo de 2010

EL COROLARIO O COLETILLA DE MIRAMBEL (I)

Al día siguiente en que por un milagro, que yo atribuyo a la Virgen del Pilar cuya ermita se encuentra en frente del puente en donde ocurrió mi incidente, salvé mi vida después de que en la anterior lúgubre, oscura y cerrada noche mirambelera de Todos los Santos, me tomé un tubo de Haloperidol, me corté las venas y por último me tiré de un puente, pues digo que a la mañana siguiente ni la "faenas" ni Tayo dieron la cara, a los que ni tan siquiera vi el pelo. Delegaron el "affaire" en sus hijos, en mi hermana y en su marido el agente de la KGB, todos los cuales sin excepción, no mostraron ningún interés en hacerme ninguna pregunta sobre lo acontecido, ni ningún entusiasmo por haber salido milagrosamente ileso del grave incidente. Sólo parecía que les mantenía alta la moral el hecho de que como consecuencia de lo ocurrido, me encerrarían de nuevo en el psiquiátrico cumpliendo funcionarialmente con las órdenes de este estado perseguidor de los curas católicos como yo, llamado hoy en día la URSE, que en última instancia depende de lo que ordena el Vaticano. De hecho sólo comencé a verle la cara de satisfacción a mi cuñado, el agente de la KGB, que me llevó con su coche a Reus, cuando ya había conseguido confinarme en el recinto psiquiátrico sin encontrar ninguna oposición por parte de nadie en este país.

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