miércoles, 17 de marzo de 2010
PINTADAS EN EL DESIERTO PAGANO (II)
Así por ejemplo la pintada que apareció en el colegio femenino de las teresianas de Tortosa, congregación fundada por D. Enrique de Osó, que jugó un papel decisivo en la conversión al cristianismo del arquitecto anarquista Antoni Gaudí, y del que su padre de Vinebre le decía que era el "capellanet dels ignorans" (el curita de los ignorantes). Por cierto una vez mi madre, cuyos años de convivencia con ella los comparo a la larga noche que un personaje bíblico pasó combatiendo con un ángel, una vez desficiosa por mi constancia y fidelidad cristiana, me dijo que Abelardo era un ignorante y que rezando no se arregla nada. Pues en la fachada de ese colegio se decía: "La virginidad produce cáncer, vacúnate". También vi otra que decía: "Las putas al poder, sus hijos ya lo están". Esto, recién ordenado, me daba la impresión, de que me llamaban hijo de puta puesto que ordenándome había llegado al poder eclesial. Otra en el arrabal de Jesús decía: "Poble armat, poble respectat" (Pueblo armado, pueblo respetado) Esta pintada parecía como si me tentara a usar el orden sacerdotal como los dioses, es decir, a través del sexo, para defenderme del trato vejatorio y de paria que recibía por parte del clero y así hacerme respetar por ellos. Y por último otra en la Galera que decía: "Pujol, menos fartar, y més treballar" (Pujol, menos hartarse y más trabajar). Y es que se me creó una fama de que era comedor y bebedor ya que los curas, terminando sus muchas reuniones siempre con una opípara comida querían, contraviniendo el punto de camino que dice que "la gula es la antesala de la lujuria", que a través del placer culinario diera el paso siguiente de lanzarme al placer sexual para ponerme a trabajar como hacen los pastores tanto civiles como eclesiásticos para gobernar a sus súbditos, es decir, a través del ejercicio de su sexo.
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