lunes, 17 de mayo de 2010
TORTOSA, LA POBLACIÓN CON MÁS ÁNGELES ENCARNADOS (y II)
Es por ello curioso y sintomático que cuando la Virgen bajó a Tortosa, después de la Reconquista en 1178, siendo la única vez en toda la historia de sus apariciones que lo hizo de esta forma, lo hizo acompañada por multitud de ángeles de la corte angélica celestial, aunque escoltada a derecha e izquierda por S. Pedro y S. Pablo. Además desde la época racionalista de la modernidad y en la actual postmoderna los gerifaltes de la ciudad han logrado la descalificación de este hecho como histórico, colocándolo en el de las pintorescas tradiciones no documentadas de la ciudad, es decir, en el terreno de la leyenda y las fábulas. Hasta incluso recientemente ha llegado su osadía hasta cerrar al culto privado su Real Capilla, ya que parece ser que dicha devoción les robaba algún cliente notable a los hechiceros de la ciudad. El caso es que no hubo ninguna protesta institucional ni del populacho sobre este cierre. Imagínense lo que hubiera ocurrido si esto se hubiera producido en el Pilar de Zaragoza. Lo cual indica que aquí todos van a una con su fidelidad a prueba de bomba con sus 6.000 años de historia a las espaldas, al lema pagano, primitivo y rudo de la más baja calaña que dice: "foc a la vinya, i a follar qu'el mon s'acaba", lema que han mantenido siempre aunque, según las circunstancias, lo han simulado con cierto barniz cultural, diplomático e incluso religioso, con el objetivo de no aparecer ante el mundo con el culo al aire y con la lanza en la mano como la peor y más refinada de las peores tribus salvajes africanas o amazónicas. Es tal la unión de voluntades en esta tribu ancestral que aquí si llegado el caso se aplicara en la banca el "corralito" argentino, la gente se limitaría a decir: "Pues si así lo quieren los que mandan, por algo será".
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