domingo, 30 de mayo de 2010
EL TINGLADO DEL PUTO MECHERITO
En la actualidad, escarmentado de la agresión injusta y gratuita que recibí en el bar del Chino, paso la mayor parte del día en un hotel de la ciudad y ya harto de que gente que se hospeda aquí e incluso de los propios indígenas a los que les ha cogido la deria de pedirme fuego e incluso algún cigarro, sobre todo ellas, he decidido desde hace algún tiempo negarles ese favor, aparentemente intrascendente y sin ningún coste económico por mi parte. Y lo he decido hacer así ajustándome a la norma no escrita de la hostelería ibérica que dice que "ave de paso, garrotazo". De tal forma me he tomado en serio este asunto que al próximo que me pida fuego le diré: "Perdona, pero yo soy armenio, concretamente de Sebaste, y aunque llevo 56 años en el país, todavía no entiendo ni el español, ni el catalán, ni mucho menos el vascuence. Y ya no te hablo del "tortosino", muchísimo más difícil, complejo y complicado que el propio vascuence, de tal forma que para entenderlo tienes que doctorate en una carrera universitaria que sólo ofrece para todo el mundo la Universidad de Oklahoma (EEUU) y mi escaso presupuesto no me permite desplazarme allí y mucho menos matricularme, sin contar con los gastos de alojamiento y manutención del esqueleto. En el caso de que me eche en cara de que me expreso perfectamente en español, le diré que una cosa es expresarse en un idioma y otra muy diferente el entenderlo. Aparte de que el idioma más apropiado para mí en mi situación sería el de los signos de los sordomudos, que desgraciadamente desconozco.
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