jueves, 6 de mayo de 2010

LA COSA YA EMPEZÓ MAL

Recuerdo que en la última etapa franquista, aperturista y opusdeísta, en que el cajón mágico era en blanco y negro como el alma podrida de Franco y sus amiguetes, de vez en cuando allí salía un alguacil del estado con aspecto de "mari-macho" sexual, llamado la Massiel, para advertir a la gente honrada y cristiana de que no se hicieran ilusiones con la futura democracia que se vislumbraba en el horizonte, ya que calificaba fatalísticamente a la libertad como una utopía irrealizable en este país. Así solía cantar aquella canción de Aute en que decía "la libertad, derecho de la humanidad: es más fácil encontrar rosas en el mar". Por lo cual Franco le debió conceder alguna distinción militar. También recuerdo que cuando estuve en Morella (1977-79), iba los domingos a decir misa a un cercano y pequeño pueblo, Vallibona, en que la casa-cuartel de la guardia civil todavía estaba habitada por la benemérita, supongo porque en ese pueblo nació y vivió la "Pastora" una famosísima maqui de estas tierras, que se hizo tal para matar a la mayor parte de guardias civiles que pudiera, desde que una pareja de ellos con su típico abuso de autoridad, la hizo desnudar para conocer por capricho si era un hombre o una mujer, cosa de la que se dudaba. Pues bien, un domingo acompañado por Martorell, al devolver la llave de la iglesia al bar del "garcho", este tipo que debió asistir a la misa, hizo a Martorell un jocoso comentario sobre la libertad, tema que traté en mi homilía. Por último Escrivá solía decir que lo que quería dejarnos como herencia en lo humano era su sentido del humor y el amor a la libertad. Parece ser que tomaron buena nota de ello, a través de sus espías, Franco y el gangoso, su sucesor en la dictadura.

No hay comentarios:

Publicar un comentario