sábado, 15 de mayo de 2010

NO QUIERO GUERRA PERO SÍ JUSTICIA (I)

Decían los antiguos Padres de la Iglesia que la Verdad hay que defenderla con las togas y no con las armas. Por lo cual yo estoy en contra de todo odio y violencia, pero como no soy superman ni puedo desarrollar en toda su plenitud mi vida cristiana, fuente de justicia, perdón y verdadera paz, al no sentirme apoyado por nadie y sintiendo que esta ciudad es una cárcel para mí, lo mínimo que exijo es que no me puteen más para que no vuelva a entrar por caminos de violencia, y así responsabilizarme a mí de la violencia social y poder lograr su objetivo último, cual es el de mi internamiento spiquiátrico. Por ello quiero denunciar, ya que no soy ni quiero ser ninguna planta de invernadero, la política de violencia que hay en este país difundida con complacencia por los medios, y también la doble moral hipócrita que todavía es peor, y sobre todo el anticristianismo. Con un ejemplo se podrá entender la trampa tendida contra mí desde que estamos en democracia y murió mi padre Abelardo. Es el típico caso del niño que un día agrede a sus padres, como consecuencia de que éstos nunca le han tomado en serio ya que lo tienen como un juguete para "chupar del bote", lo cual día a día ha producido en el niño un estado de violencia reprimida que en el día menos pensado estalla. Para acabar de adornar el pastel, la madre sin mediar ningún diálogo, lo denuncia a la policía o lo atiborra de medicamentos spiquiátricos para tenerlo domesticado y dócil como a un perrito.

No hay comentarios:

Publicar un comentario