viernes, 28 de mayo de 2010
GUARDAD Y ESCONDED TODAS LAS PISTOLITAS (I)
Príncipes de la tierra, guardad todas las pistolitas y eliminad todos vuestros sofisticados artefactos bélicos con forma de supositorio o de baldana tortosina. Ya hace tiempo que os ordené que saliérais de mi iglesia y que fuerais a jugar a la plaza y no me gusta repetir las cosas dos veces. También debo deciros que todos los que han propiciado mi enfermedad de cáncer, o bien han apoyado esta injusta medida o los de la chusma que se han alegrado de ello, como por ejemplo el secretario general de la ONU que al enterarse de la noticia ya comenzó a través de los medios a echar las campanas al vuelo, pues que recibirán en breve el correspondiente "regalito", por infligir unirateralmente el pacto de no agresión física hacia mi persona, firmado a nivel internacional y mundial en su día con Escrivá el segundo hombre de la trilogía final. Al igual que los que de ahora en adelante intenten seguir puteándome tanto a mí como a los pobres de Yahvé, y tanto en el terreno material o económico, como en el de salud física, psicológica o mental, como en el de la vida cristiana verdadera y de Proyecto, como en el amenaza y conflicto apocalíptico permanente de los que consagran su vida a darnos la paliza a través de los medios, haciéndonos creer que la vida es un puro frenesí fatalmente incorregible, limitándose exclusivamente a ser simples altavoces del terror y destrucción emitidos desde el Olimpo para rayarnos el cerbro y hacernos culpables de delitos fantasiosos que nunca hemos cometido.
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