viernes, 28 de mayo de 2010
TORTOSA, EL ANTICRISTO DE SIEMPRE (I)
Hay una canción del folklore tortosino, que siempre incluye en su repertorio el "Orfeò tortosí", compuesto por cuatro carrozas vejestorias que con sus canciones pretenden mantener viva la llama de la "Tortosa trionfant" durante 6.000 años, siendo dicho orfeón dirigido hasta hace poco por un cura secularizado, Rosendo Aymí, natural de Palma d'Ebre. Y dicha canción comienza con un "Som los de sempre...", con lo cual queda todo dicho. Hace poco un tipo del barrio que se cree un listillo viéndome siempre en el bar me dijo que él también quería hacerse cura. A lo que le contesté que ya se podía apuntar al seminario y también le dije que en mi época de seminarista, de los 5 ó 6 que éramos en el arrabal de Jesús, solamente yo llegué al sacerdocio ya que en aquella época los vientos soplaban en contra del sacerdocio católico de siempre, con ello quería decirle que en esta profesión hay que saber estar "a las duras y en las maduras". Y si otra vez me vuelve a citar el tema le diré que si quiere pasar buena vida, según él cree que me la paso yo, debe estar dispuesto a tener las tres enfermedades crónicas que tengo yo y estar dispuesto a tener que abandonar la iglesia de sus amores a consecuencia de ser hostigado por "mobing". Y si todavía sigue preguntándome sobre si las cosas me han ido así en esta ciudad ¿por qué vine a ella?, le diré que el primer recibimiento oficial que me hizo la ciudad fue cuando mi madre embarazada de mí se cayó en medio de la vía de su estación del ferrocarril, y que al ir a nacer el practicante tuvo que hacerle la cesárea a mi madre porque yo venía cruzado porque me resistía a entrar en esta ciudad para no ver la luz de su sol artificial.
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