sábado, 22 de mayo de 2010

CONFLICTO FAMILIAR (I)

Me he entrevistado con un abogado de Barcelona, ya que no me fío de los abogados de Tortosa, porque tengo la impresión de que aquí el personal o bien pertenece o es confidente del politburó local. De hecho sé de algún juez de afuera destinado en Tortosa, que al poco tiempo de estar aquí y para no entrar en el chanchullo permanente en que vive esta ciudad, y para no manchar su prestigio profesional, han renunciado a la plaza y se han marchado. Le he planteado a dicho abogado que quiero disolver la comunidad de bienes inmuebles que desde que murió mi madre, sin dejar testamento, existe escriturada entre mi hermana y yo. La primera solución que me planteó el abogado, ya que la escritura al ser firmada por mí, es correcta y legal, es la de que arreglara a buenas con ella el tema. El lector podrá comprobar la propuesta que le hice a mi hermana por a-meil, ya que el hablar directamente con ella sería entrar en bizantinas y acaloradas discusiones, extrañas a mi estilo. También se podrá comprobar su autoritaria y radical respuesta a mi propuesta. No obstante hoy me ha enviado otro a-meil más moderado y amigable, en que lo más importante que me dice es que no me meta con abogados porque me costará mucho dinero. Se trata del consejo familiar y amigable, propio de estas tierras, en vistas a evitar solucionar el conflicto por la vía legal, por aquello de que "quien teme, algo debe".

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