martes, 4 de mayo de 2010
LA PSIQUIATRÍA IBÉRICA ES COMUNI8STA
Yo calificaría a la psiquitría ibérica, sobre todo a la pública, como un instrumento represor de la cuadra comunista del gangoso. Ya el doctor privado Celma de Lérida, un psiquiatra al servicio de los altos intereses de Iberia, le advirtió una vez a mi madre, a la que trataba de señora, que la psiquiatría pública estaba mucho peor, por lo que ella recogió el mensaje y cuando tuve la crisis del suicidio decidió ponerme bajo la tutela de la psiquitría pública y así darme una nueva vuelta de tuerca en mi tortura inquisicional. De hecho en la actualidad, los íberos que son por naturaleza vividores y que huyen de los problemas como los supersticiosos, han abandonado la psiquiatría pública, la cual se ha visto obligada a contratar a extranjeros, por lo que mi psiquiatra es argentina. Pero debo dejar constancia que cuando me entrevisto con ella tengo la impresión de encontrarme ante un mosso d'esquadra de la Generalitat, delegada de la persecución cristiana que se lleva a cabo desde la cuadra del gangoso. Hoy por ejemplo ha querido saber de primera mano una explicación de mi proyecto ya que le di una targeta de mi página web, preguntándome sobre si tengo algún contacto u organización que lo apoye, a lo que le he contestado que no. También me ha preguntado si yo sería capaz de coger a un dios y llevarlo al quirófano, a lo que también le he contestado que no. También me ha preguntado sobre si yo me dejara la medicación o si tomara alcohol tendría la sinceridad de decírselo, a lo que le he dicho que sí. Y como si sospechara que no me tomaba la medicación me ha preguntado si quería que me la pusieran inyectable para evitar los problemas intestinales de las pstillas, a lo que le he respondido que no lo consideraba necesario. Todo lo cual y multitud de experiencias más en este calvario psiquiátrico, me ha llevado a sospechar que los planes del Olimpo Escrpión desde hace mucho tiempo son el confinarme de por vida o bien en el psiquiátrico de Amposta o en el Hospital de Jesús, en donde hace unos años el vicario general, José Mª Tomás, bendijo un departamento para "deficientes intelectuales", cambiando lo de mentales por intelectuales para darle un barniz de civilización, y tenerme allí como un vegetal, atiborrado de pastillas, para que no pudiera ni pensar, ni rezar ni escribir en mi página web. Es un caso típico de la fina diplomacia tortosina.
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