sábado, 15 de mayo de 2010

NO QUIERO GUERRA PERO SÍ JUSTICIA (II)

En el ejemplo del niño de la carta anterior ¿quién tiene que ser encarcelado  o internado en un psquiátrico, el niño o los padres? Yo creo que los padres. En mi caso, desde 1975 en que murió Escrivá (Abelardo ya murió en el 73) y se inició el proceso democrático en Iberia, se arrogaron el oficio de ser mis padres, sin mi autorización, mi familia, la ciudad con su poder político, judicial, policial y eclesiástico, los medios (prensa, radio y televisión), el gangoso con su pléyade de politiquillos y sus votantes, la iglesia oficial, el Opus diáboli, y todas las bandas armadas, incluido el ejército, cuya principal misión es defenderles contra quien sea. De la turba multa, tanto civil como eclesiástica, siempre muy ocupada en sus interminables conversaciones sobre el asunto de l'oli o del Barça y el Madrid y cómodamente sumergidos en su "bassa d'oli" nunca he recibido ni el más mínimo apoyo, sin poder alegar ignorancia sobre mi puteada vida. Y es que en este país se considera una persona adulta y responsable sólo cuando utiliza su "verga" o pene para imponer su autoridad en el ámbito de sus competencias, ya sean empresariales, políticas y sobre todo eclesiásticas. Por ello creo que es hora de que cada cual en su ámbito asuma sus responsabilidades en la generación del cotarro en que desde hace años está conscientemente inmerso este país. Y voy a dar sólo un ejemplo. En el tema capital de la educación, en lugar de enseñar a los alumnos a cascársela, se tendría que enseñar en todos los centros educativos el catecismo de S. Pío X y los rudimentos de la vida de piedad cristiana, tal como hice yo cuando daba clases de religión en las escuelas, en medio del fuego cruzado de la "guerra de los catecismos". Y a los curas colgarles el letrero de "no colocar este producto al alcance de los niños".

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