miércoles, 25 de agosto de 2010

LOS MOROS NO ME VAN (y III)

Por cierto después de medio siglo oí por primera vez de parte de un sms de una inmigrante civilizada, la expresión "te amo", lo cual me produjo un subidón de adrenalina como quien hubiera padecido una tremenda sed por su larga travesía por el desierto y de repente se encontrara con un oasis. Sólo me produjo una sensación parecida cuando mi padre la noche antes de morir en accidente de tráfico, y como preveyendo su ejecución, me dio el único beso que me dio en mi vida, haciéndome yo el dormido acostado en la cama. A la vista de todo esto, por si a alguien le ha quedado alguna duda de que esta pocilga es peor que un campo de concentración nazi, o un gulag, o un Guantánamo, que venga Dios y lo vea. Ahora bien de personas que presumen de ser mis amigos y que derrochan simpatía hacia mí aquí encontraréis "a punta pala", e incluso que se arrogan el derecho a ser mis tutores considerándome un "minushabens", comenzando por mi "sagrada familia", dirigida por el capo mafioso Ripollés y con la intervención esporádica y estelar de Albiol la puta, y de toda la corte celestial del arrabal, dirigida por un ángel marxista-leninista. ¿Quién da más?

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