En el seminario los curas nunca me hablaron en profundidad sobre S. José, como si para ellos se tratara de un tabú maléfico que más valiera "no meneallo". Por ello comencé a interesarme por él al salir del mismo mediante los escritos de Santa Teresa de Jesús y del Beato tortosino Mossèn Sol, dándome la sensación de que había hallado en este santo un verdadero tesoro, de tal forma que al redactar por primera vez el Proyecto en 1981 lo puse bajo su patrocinio mediante la colocación de un papelito debajo de una imagen suya. Un día hace algunos años en un bar sentí sensiblemente la presencia de José como si se rebajara a mi nivel de jilipollas estando dispuesto a ayudarme porque le había gustado mi película que vio desde la última fila y en medio del abucheo generalizado que produjo su proyección. En otra ocasión al final de una misa que celebré en mi casa en su honor, me vino la idea teológica de que Dios había creado el mundo material con el objetivo último de salvar, a las buenas o a las malas, a los ángeles de su soberbia rebeldía contra Él. Dicha idea es la cima, la cumbre, el cenit, lacabose y elnodamás de mi teología sobre el Proyecto. Por último reconozco que dicho Proyecto es lo más rompedor que se haya dado jamás en la Iglesia y en cualquier cultura excepto en la judía ya que ésta desde muy antiguo mediante los judíos justos como José han sido siempre los auténticos propietarios depositarios de la patente del Proyecto.
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