sábado, 21 de agosto de 2010

TORTOSA, LA SECTA MÁS ANTIGUA DEL MUNDO (I)

La ley, detestada y aborrecida por S. Pablo, por lo que la secta tortosina lo hizo ejecutar por Nerón, es lo más característico de las sectas en las que la normativa sobre sus miembros no deja ninguna faceta de su vida sin ser tiránicamente regulada. De hecho en esta secta tortosina, en la que todos sus habitantes van a una, durante medio siglo he ido siempre de culo para no ser nunca pillado "in fraganti" por incumplir, aunque sólo sea farisaicamente, el más mínimo de sus tiranos preceptos. Aprendí desde muy pequeño esta lección cuando un día en el colegio de curas de la Inmaculada del arrabal, un compañero y yo nos dedicábamos a hacer agujeritos en los ojos y bocas de las fotos que habían en la cartelera, y fuimos sorprendidos con las manos en la masa por el ogro Mossèn Añó que nos propinó una bronca que me produjo tal impresión que incluso tuvo repercusiones somáticas en mí produciéndome dirrera durante varios días. Desde entonces he procurado cumplir la normtiva de esta secta aunque sólo exteriormente y nunca de corazón. Por ejemplo cuando se me impone una multa (en poco tiempo llevo dos y dos retiradas del coche por la grúa), aunque el agente sea una señorita ripipí con su camisita, canisú, placa, pistolita y porra, yo siempre les doy la razón, les alabo su cumplimiento del deber, les hago la pelota y pago religiosamente sus multas, pero cagándome en su puta madre en mi interior, y en la puta madre de los jefes de esta secta sexmilenaria.

No hay comentarios:

Publicar un comentario