viernes, 13 de agosto de 2010

EL SEXO ¿PLACER O AMOR?

El sexo considerado exclusivamente como un medio para obtener placer, es fruto de la ideología atea, hedonista y pagana de los imperios terrenales que dan culto idolátrico a sus dioses y mitos, y liberalizando el placer en general y el sexual en particular consiguen tener satisfecha y sometida a la plebe, sistema empleado tanto por el poder político como eclesiástico oficial al igual que por todos sus resortes de poder. En cambio el amor cristiano que se manifiesta a través del sexo, aunque también tiene en cuenta dicho placer por aquello de que dos tetas tiran más que dos carretas, no se queda en dicho placer como si fuera una ciega, vacía y alienante finalidad en sí, sino que lo trasciende de tal forma que la fusión de los dos cuerpos y almas en el verdadero amor, ambas personas sin perder su propia libertad e independencia se encienden en una hoguera común y se apoyan mutuamente para instalarse por un breve espacio de tiempo, en este desierto mundanal y hostil, en el oasis de la verdadera libertad, verdad, justicia y amor verdadero, tomando fuerzas para difundir esos ideales cristianos aquí en la tierra con ambición sanamente totalitaria, libertaria y complexiva para todo el mundo. Y sobre todo para defenderse de los tiranos que quieren robarles ese amor y libertad conseguidas por la redención de Cristo. En definitiva en ese acto de amor ambas personas consideran recíprocamente más imprtante el dar que el recibir, a imitación del amor positivo, fecundo e inagotable que se tienen las tres personas de la Santísima Trinidad, contrariamente al placer sexual pagano, que es borde, estéril, encerrado ciegamente en sí mismo y nihilista, cuando no sembrador de odio y destrucción.

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