También de la simpática, impoluta y siempre recientemente duchada clase política, al igual que la gente ilercavónica con capital en la sexmilenaria Tortosa; de los mass media, principalmente la caja de grillos que nos dejó Franco como prenda, igualmente simpática, guapa y al servicio del imperio; por último, los de la clase popular que pasan "el diablo" por los campos recién segados para no dejar perder las espigas extraviadas. Pues bien, todo este personal, a través de mil engaños, mentiras, tomaduras de pelo y defendiéndose siempre con la coraza de la puta sonrisita, me dejaron abandonado y solo, con un aislamiento que con sólo pensar en él me cogen todos los males, intentaron a golpes de caña atontarme e incluso romperme la crisma, misión imposible por las gracias prometidas conceder por la divina Providencia a quien ocupara mi cargo, aunque pasé algún período de olvido de mis ideas por culpa de la química psiquiátrica. Pero sí lograron secuestrar mi corazón a través de las sofisticadísimas artimañas de sus técnicas represoras, e incluso vaciarlo de toda sensibilidad afectiva y filial respecto a mi Padre Dios hasta llegar incluso a tener que limitarme a creer sólo apoyado en la autoridad del catecismo de S. Pío X, y fiado en su autoridad de Papa santo. También por mi aislamiento perdí todo contacto con todo cristiano auténtico.
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