martes, 17 de agosto de 2010
LA MAQUINITA DE LA SUERTE (y III)
DATOS contantes y sonantes: Sobre la libertad económica.- En la actualidad cobro una pensión de invalidez de unos 560 euros, invalidez no reconocida por la multinacional y en la que me colocaron mi familia y ellos. Como yo era el que sufría esta situación me espabilé buscando un abogado para obtener dicha pensión, que por cierto como puede comprobarse es a todas luces impropia de una multinacional tan poderosa y siendo yo una persona que pasé 12 años de mi juventud estudiando como un cabrón en su sede de formación en régimen de internamiento cuasi militar. Hace una semana renuncié a la limosna que me pagaba la multinacional, que supongo que me la daba para que no les cayera la cara de vergüenza, y lo hice porque quise desligarme de la única vinculación que mantenía con ellos o ellos conmigo. Por cierto mi abogado tuvo que ir al obispado 6 ó 7 veces para pedir el certificado de empresa para mi pensión de invalidez, ya que no acababan de estar de acuerdo con dicha pensión puesto que querían mantenerme atado por el estómago. Pero siguiendo mi talante judío, en 1995 compré una casa en el pueblo de mi padre, y que me pareció barata. Poco a poco la fui arreglando dejándola como nueva, y desatendiendo los consejos de gente del pueblo diciéndome que no valía la pena. El año pasado la vendí por 120000 euros considerando que la vendí barata por causa de la crisis. Con ese dinero he pagado un piso nuevo quedándome una hipoteca de 75.000 euros, ya que quería abandonar la morgue que me preparó mi madre al morir en el piso en que tuve que soportarla 10 años. Libetad religiosa.- Preparándome el calvario para cuando llegara a cura y para no poder defenderme, el obispo me prohibió el compaginar la carrera de derecho con los estudios eclesiásticos. Una vez de cura fui acusado por la mayoría del clero diocesano de haberme apuntado al sindicato del Opus entre otras cosas para defenderme de la tiranía feudal del obispo y sus cortesanos. Y del resto de mi sacerdocio siempre me he sentido relegado y tratado a patadas por todos. En mi último cargo de siervo de la Gleba en el Roser ya sólo me faltó que el cura me pidiera que le limpiara los zapatos y sin tener ningún cargo oficial. Por fin no pararon hasta que me expulsaron sin expulsarme, es decir, usando las artimañas del mobbing, marchándome hastiado de la multinacional. Libertad sexual.- Desde que tenía 5 años, ya que debería ser un niño precoz, prácticamente durante medio siglo no he vuelto a tocar ninguna mujer, es decir que en la práctica del sexo me he quedado subdesarrollado y raquítico. Hay que tener en cuenta que las hortalizas de este terreno no son ni puestas en venta en el mercado. Si alguna vez he intentado alguna aventura en este sentido casi que me he jugado el tipo. Últimamente al tenerme que operar el pito he intentado alún escarceo aunque pagando y con extrangeras y nada más enterarse el politburó de esto han tenido por primera vez una inspección de la policía nacional para inmigrantes que lo hicieron sin orden judicial y haciéndose pasar por clientes. Integridad física.- Dice el Señor en el evangelio que "había un terrateniente que tenía alquilada una finca a unos inquilinos, y que cada legado que les enviaba para cobrar lo mataban. Entonces se dijo que al menos a su hijo el heredero lo respetarían, y ellos diciendo que si mataban al heredero se quedaban con la finca, se lo cepillaron".
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