jueves, 12 de agosto de 2010

LA ORACIÓN DE PETICIÓN DE MALDICIONES DE LOS SALMOS

Las maldiciones bíblicas en la oración de los Salmos, pueden constatarse, como un simple ejemplo, en el versículo 13 del salmo 71 (vg 70), en que el salmista pide a Dios que "sean confundidos y exterminados mis enemigos; cúbranse de vergüenza e ignominia los que buscan mi mal". Por ello en las actuales circunstancias y siguiendo esta tradición bíblica, hay que pedir a S. José, varón justo y judío, que, poniendo en funcionamiento su poderosísimo garrote, haga morir fulminados a los impenitentes y contumaces ángeles encarnados y a sus secuaces humanos que: 1) producen enfermedades, como pueden ser en mi caso las enfermedades crónicas mentales, diabetes o de cáncer, e incluso la muerte (siendo ésta un objetivo de S. Pablo para ser vencida para siempre) y que desde su estamento político sólo dan opciones a los médicos para aplicar remedios que pueden ser peores que la misma enfermedad. Y los olímpicos que ponen sus putrefactas esperanzas en el mal de los humanos y de su jefe; 2) a los que explotan, someten, y coartan la libertad interna y externa de los seres humanos; 3) a los que atacan desde el olimpo o la cátedra o los medios, la verdadera Fe; 3) a los que atacan ya por acción u omisión económicamente a los seres humanos; 4) a los que atacan la libertad sexual cristiana, la de pensamiento, de Fe verdadera (como muchos padres que ya desde la infancia corrompen a sus hijos), de expresión, de denuncias de injusticias, etc; 5) a los que ponen obstáculos para la difusión de mis escritos y para la aplicación del Proyecto, puesto que está diseñado para su salvación; 6) en resumen, que los olímpicos sean fulminados "ipso facto" en sus orgías y en la utilización de su sexo como arma maléfica y destructora de la obra creadora y redentora de Dios.

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