lunes, 9 de agosto de 2010

DESIDIA EN LOS SERVICIOS DE ESTA POCILGA DE PUEBLO (y II)

El segundo caso es que conseguir el cambio de entidad bancaria me ha costado tres semanas, de Caixa Tarragona a BBV de Roquetas. Acudí la primera vez al BBV haciendome firmar tantos papeles como si se tratara de un concordato con el Vaticano y me dijeron que al cabo de tres días pasaría el dinero de una a otra entidad. Harto de comprobar la promesa en el cajero automático, vuelvo otro día y me vuelven a hacer firmar los papeles del concordato. Vuelvo a probar en el cajero y nada. Hoy he vuelto y total que me han hecho hacer a mí la gestión pidiendo en la Caixa un cheque con todo el dinero de la libreta y lo he llevado al BBV y por fin me han puesto la nueva libreta en funcionamiento. El tercero es la escritura de mi nuevo piso, que al tardar el dármela unos dos meses habiendo ya pagado todo lo preceptivo, el otro día fui a preguntar a la notaría y me dijeron que estaría para el mes de septiembre. A todo ello, aunque en todos los sitios lo primero que te piden es el número de tu teléfono, nunca puedes confiarte en que te llamarán para comunicarete si ha surgido algún problema o para decirte que ya puedes pasar, sino que te tienes que espabilar tú, porque si no puedes perder por tiempo indefinido el tren. Por fin cuando ya has superado toda la montaña de obstáculos que te han puesto, te sientes obligado a agradecerles sus servicios como si te hubieran hecho una obra de misericordia y haberte obtenido de la Santa Sede la indulgencia plenaria. Además cuando abandonas su despacho te sientes cargado con un tremendo complejo de culpabilidad como si tú hubieras sido el responsable último de su manifiesta a todas luces ineficacia e incompetencia. Por último al salir a la calle y cagándote en su puta madre tienes que dar una reverencia al pontífice de turno, omnipresente e invisible por el cielo y protector de esta pocilga. Hay que precisar que todo esto sólo es atribuible a los indígenas y no a los inmigrantes no moros ni ateos.

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