domingo, 18 de abril de 2010

LA ESQUIZOFRENIA IBÉRICA

Hoy sale un titular en el Periódico de Cataluña, referido al juez Baltasar Garzón, que dice así "La última víctima del franquismo", dándome la impresión de que el actual franquismo ibérico post-Franco, encabezado por el gangoso, se me quiere cargar a mí. Como éste podría poner infinidad de ejemplos de la guerra psicológica que hace este país al hombre en época de paz oficial, siendo un perfecto caldo de cultivo de la esquizofrenia con que merodean alrededor de su castillo por aquello de que "a falta de pan, buenas son tortas". Se trata de sus asechanzas de miedo y amenazas permanentes. Por ejemplo, cuando en una carrera de coches algún piloto rompe el motor, me da la impresión de que se me ha roto el mío. Cuando el gobierno decide planificar una dura persecución a ETA, tengo la impresión de que está dirigida contra mí. Cuando ETA mata a alguien es como si me hubiera querido matar a mí. Cuando una perifollada señora dirige una cariñosa frase a un niño, dando por supuesto que ella está por encima de él ya que se cree conocedora de los secretos de la vida, es como si a mí me trataran con el mismo baremo. Cuando en los hogares ibéricos han crecido los perros domésticos como si fuera una plaga, es como si los íberos me consideraran un perro al que han de dominar. En tiempos de guerra oficial los espectáculos son mucho más macabros, cuando por ejemplo en la persecución religiosa del 36 Escrivá vivía en Madrid, un día salió de casa y al volver se encontró ante su domicilio un cura con sotana colgado y fusilado. En fin, a todo esto responderé con una anécdota de un cura que al celebrar una boda, ya que al novio le llamaban como a él, al preguntar a éste le dijo "Fulano, que eres tú, que no soy yo, ya que yo no estoy para historias y romances, ¿quieres como esposa...?"

No hay comentarios:

Publicar un comentario