miércoles, 28 de abril de 2010

EL TALANTE SERENO Y TRIUNFALISTA ILERCAVÓN

Giussepe Sarto, desde su alta posición de la cátedra de Pedro, en sus últimos años envió al obispado de Tortosa una poesía que incluso llegaron a publicar en su Boletín Oficial como tolerando una bromita del oso en vistas de que pronto les enviarían de Roma su piel ya que esperaban cazarlo pronto. Como no era un escrito doctrinal sino poético, el significado de sus términos son de libre interpretación. Así Giussepe emplea el vocablo de la Virgen pero en realidad a través de ese término metafórico a quien quiere referirse es a la Pallas Atenea, representante de todas las cabezas de serpiente y colas de escorpión que desde hace 6.000 años han tenido este territorio como su paraíso de dominio universal y así para describir dicho paraíso emplea términos como el azahar, el jazmín y otros. El caso de Escrivá respecto a este territorio es que una vez en un viaje en ferrocarril desde Valencia a Barcelona, al entrar en territorio ilercavón un grupo de rudos e impresentables soldados íberos que iban en su vagón comenzaron a proferir todo tipo de blasfemias e improperios, hasta el punto que Escrivá se vio obligado a entrar en el servicio del vagón para consumir unas sagradas formas que llevaba camufladas dentro de una pitillera. Yo en mis 56 años en este territorio hostil ilercavón también he captado bromas triunfalistas de alto nivel como cuando un vicario genral, quizá en busca de guerra, solía comentar la enécdota de que un cura había hecho 100 kilómetros sólo para decirle que era un "cap de suro" (un cabeza de corcho). Otra vez le oí decir al capo de Tortosa y de mi familia Antonio Ripollés que ellos siempre habían ganado. Y hace pocos días un cura que vive en el barrio sabiendo que yo escuchaba lo que decía le dijo a un pobre hombre anciano que estaba jugando al billar: "¡Sempre perds!" (Siempre pierdes).

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