domingo, 18 de abril de 2010

EL CERDO Y CERDA IBÉRICOS (y II)

Así por conseguir el placer sexual, también sinónimo de poder dominante sobre el hombre, las gentes de estas tierras han pasado durante 6.000 años olímpicamente sobre cualquier sistema de civilización, cualquier ideología  e incluso del cristianismo. De todo lo cual sólo han cogido, como las abejas succionan el néctar de las flores, lo que les servía para sus petrificados e inamovibles fines. Así por ejemplo el paradigma típico de la actuación ilercavónica es Joaquín Fabra, un tortosino que fue comunista, falangista y amigo del loby político del Opus, realidades completamente opuestas ideológicamente entre sí, pero él como el típico tortosino que se cree siempre el más listo de la clase, pasó por encima de todo para obtener el néctar del sexo y del poder. Respecto a la utilización del cristianismo para el encencido de mecha, pondré el ejemplo de los Cursillos de cristiandad que trajo a la diócesis Ovidio Tobías, el canciller-secretario del obispado que en sus horas libres trabajaba como ofinista en el sindicato vertical de la CENS. Así muchos eran captados por él ya que este individuo por los cargos que ocupaba controlaba todo lo humano y divino de Ilercavonia, y aparte de que él les obtenía un buen empleo, los cursillistas después de hacer auténticas aberrciones teatrales en la ermita de "Mig Camí", tirándose por el suelo para obtener el perdón de los pecados y derramar lágrimas, habiendo obtenido del cursillo el típico "chorro de gracia" que les servía para llenar sus depósitos psicológicos, una vez finalizado se iban de putas para petarlo. Eso que yo sé, pero supongo que algunos también lo aprovecharían para hacer criminales orgías olímpicas dirigidas por Ovidio. Por cierto, este individuo tiene dedicada una plaza en un barrio de Tortosa.

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