viernes, 30 de abril de 2010

CRISTIANISMO CONFORTABLE O RESPONSABLE (II)

Pero el fundador de la Iglesia nunca fue por esa senda. Ya me dijo una vez Martorell, cura ilercavón, cuando me llevó engañado a Morella, un auténtico desierto pagano peor que Tortosa, y que un año antes visitó el gangoso para preparar el terreno, cuando una vez pretendiendo que me pusiera al servicio del Olimpo, me advirtió que en los intentos de la construcción de la ciudad terrena y eclesiástica, cuando aparece el Evangelio, se lo lleva todo al traste. Pues sí, Martorell, acertaste, ya que después de la muerte de la Abadesa de las Huelgas, que me obligó con sus retorcidos sistemas de brujería emanadas de su poder materno, a ser explotado por vosotros, ahora os váis a ir todos a tomar por el saco o sacro. También me decía Martorell cuando íbamos con su coche por las calles de Morella, que pusiera en mi corazón a alguna persona conocida que veíamos pasar por la calle. Otra vez me dijo que había un famoso psicólogo catalán que decía que lo más importante del hombre era su afectividad. Otras veces sin más ni más me decía: "¡Funciona!". En aquella época en que yo pertenecía al Opus sólo oía hablar a sus curas de que había que rezar, y mi director espiritual que también era del Opus, Isaías Riba, me precisaba que cuando más rezamos por alguien más unidos nos sentimos a él afectivamente. También me dijo una vez que Mestre, el cura de Morella, aunque no era del Opus, también estaba en la onda ya que sabía que yo rezaba por todos los curas de la diócesis. Otra vez me dijo que rezara por todas las autoridades para que acertaran. Y yo al ver que cuando más rezaba por ellas peor iban las cosas a nivel de moralidad pública, concluí que lo que pretendía mi director era que rezara para que los políticos acertaran en el agujero sexual en que la metían. Y hasta tal punto llegó la cosa que cuando rezaba, pareciéndome que era como una máquina, si no le ponía afectividad tenía la impresión de que Dios no me escuchaba. 

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