martes, 1 de junio de 2010

NUNCA HE SIDO PESETERO NI MALGASTADOR (y II)

También he de confesar que a mi madre, aún yo cobrando una mísera paga que no correspondía a una persona con carrera y con responsabilidades eclesiásticas, le tenía que pasar 300 euros cada mes por el alojamiento y por la mierda de comida que me daba, aunque nunca pasé hambre. También por soportar sus impertinencias y sobre todo, su tiránico autoritarismo, como cuando me amenazaba con llevarme al psiquiatra si no miraba con ella la televisión, o como cuando me prohibía escribir ya que ella consideraba que mis ideas eran puras idioteces. Respecto a mis ideas también debo declarar que cuando era visitado por el psiquiatra de Lérida, que me internó por la fuerza como ya he dicho en otras ocasiones, y que por cierto me dijo una vez que era amigo de un cura, pues lo único que me preguntaba era si todavía me venían a la cabeza aquellas ideas raras, como si su misión fuera hacerme un lavado de cerebro, sin preocuparse del análisis de aquellas ideas, al igual que se hacía en la antigua URRS con los disidentes de la ideología marxista o del sistema comunista. No obstante debo confesar que en mis últimos años en el Roser robé algunas pequeñas cantidades del dinero parroquial como para resarcir en lo posible la vejación y explotación que sufría en aquella parroquia, la verdadera iglesia fundada por Cristo, representada en mi persona. Por cierto cuando abandoné dicha parroquia, sabedora toda su feligresía de que yo decía misa en mi casa y que el cura del Roser, trasgrediendo la ley canónica, cobraba por cada misa 3 o más estipendios, pues ni la ancianita más beata fue por darme ni tan siquiera un estipendio para que le dijera una misa por sus difuntos. Sólo me dio algunos una vecina de Mirambel y uno una vez "la faenas".

No hay comentarios:

Publicar un comentario