viernes, 25 de junio de 2010
EL PERDÓN DE LOS PECADOS
Es verdad de Fe católica que los pecados ordinarios (no hablo de los muy reservados, que sólo pueden ser perdonados por un tribunal escatológico al final de los tiempos y cuando resuciten los muertos) sólo pueden ser perdonados por la confesión auricular y secreta a un sacerdote de la Iglesia, recibiendo de él la absolución. Pero también es de Fe católica que si uno se arrepiente ante el verdadero Dios de sus pecados con la intención de confesarse cuando pueda, en aquel mismo instante también se le perdonan sus pecados. Pero como resulta que en la iglesia católica oficial actual, herética como demostré en su día, sus curas y obispos, incluido el de la "paperina" en la cabeza, no reúnen las mínimas condiciones higiénicas, de seguridad, doctrinales y de ortodoxia de la verdadera Iglesia fundada por Cristo, el penitente habiéndosele ya perdonado sus pecados por el arrepentimiento y el propósito de la enmienda, tendrá que esperar a recibir la preceptiva absolución eclesial hasta que se despeje el panorama, mediante la aplicación del Proyecto.
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