sábado, 5 de junio de 2010
LOS CONTUMACES SIEMPRE SE REFUGIAN EN LA CHATARRA BÉLICA
En este país cuando sus autoridades se ven con el trasero al aire al comprobar que hasta ni los niños se creen sus mentiras ni sus razonadas sinrazones, comienzan a sacar la cabeza de sus escondrijos los pretores que dicen aquello de que "el principio de autoridad es intocable" lo de "por cojones" o lo de "sin novedad en el Alcázar", lenguaje propio de los fanáticos que nunca han perdonado. Aunque yo reconozco que a veces también he utilizado este lenguaje, no he sido nunca fanático ya que sé perdonar. Ya habrán adivinado que me refiero al glorioso ejército nacional, último garante de la Ley de los dioses nacionales, contra la que ya hace 2.000 años despotricó S. Pablo, ya que con la venida de Cristo quedaba abolida la antigua Ley siendo sustituida por la Ley de la Libertad, aunque advertía que de esa libertad no se aprovechara la carne y los bajos instintos. Esta predicación de S. Pablo en su visita a Tortosa y a Iberia no debió gustar a los generadores de la Ley de siempre, ya que al regresar Pablo a Roma, Nerón, perfectamente informado del descaro y desvergüenza del Apóstol, se lo cepilló sin contemplaciones. Hoy en la contraportada de El Periódico sale una entrevista con el Jefe del Alto Estado Mayor del Ejército de Tierra, en donde entre otras cosas dice que el Ejército es el garante de la paz, y yo añado que debe ser de la "paz de los cementerios". Y también dice que el Ejército es la institución mejor valorada por la nación, y añado yo que debe serlo por todos sus incultos y esclavos paganos que todavía no se han atrevido a abandonar el culto a sus dioses patrios desde hace 6.000 años, por lo que en esta ciudad y país, con repercusiones mundiales, estamos igual que hace 6.000 años, habiendo cambiado las formas pero siguiendo siendo el fondo el mismo.
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