sábado, 19 de junio de 2010

UNA ANÉCDOTA SIMPÁTICA

Había un misionero de la Plana castellonense que estuvo muchos años no sé si en el Zaire o en el Alto Volta que al llegarle la jubilación tenía que volverse para España. Y para organizar el acto de despedida colocó en fila a todos sus indígenas parroquianos y los iba saludando uno a uno dándoles la mano al tiempo que les decía: "A fer la mà" "A fer la mà"... que traducido al castellano significa "iros a cascala" "iros a cascala"... Los indígenas como no entendían la típica expresión valenciana, asentían religiosamente con reverente inclinación de la cabeza, aceptando aquella recomendación de su misionero.

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