domingo, 27 de junio de 2010
DALÍ Y BUÑUEL: ¡OLE VUESTROS HUEVOS!
El considerado por el régimen franquista como sonado y excéntrico, Salvador Dalí, al que Franco le toleraba sus pijadas extravagantes, al considerarlas en su época como inofensivas y que incluso daban un toque de divertimento a su férreo y serio régimen dictatorial, siempre fue fiel al simbolismo bíblico de la última letra del alfabeto hebreo y griego "tau", cuya forma de "T" fue la verdadera cruz en que fue crucificado Jesucristo. Recuerdo también la última aparición de Dalí en TVE, sentado en una silla de ruedas y entubado en la nariz, exclamando con una voz casi inperceptible y como si fuera su último acto de protesta surrealista: "No vull morir" "no vull morir" (no quiero morir), expresando con ello su inconformidad con la injusticia que iba a sufrir pronto por la orden de ejecución por parte de la banda del crimen organizado olímpico, contra el que había combatido durante toda su vida. También recuerdo al respecto la película de Buñuel titulada "El perro andaluz", que está montada "ex profeso" al revés, es decir, que empieza por el lógico fianal y termina también por el lógico principio. Así en el principio aparece el hombre totalmente liberado fumándose su pitillo de la paz, como consecuencia de las posteriores escenas en que por ejemplo aparece la luna traspasada por una fina nube transversal y por otra, en que se le corta el ojo a una joven señorita, para lo que Buñuel con su ingenio cimatográfico utilizó el ojo de una cabra. Con estas escenas Buñuel quería dar a entender que la consecuencia de la paz del hombre era la castración de los dioses, representados por la luna y por el ojo de la joven. En el final de la película que lógicamente debería ser el principio, aparece el hombre commo viviendo una especie de romance con el olimpo.
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