sábado, 26 de junio de 2010
COSAS DEL PISITO DEL OPUS EN TORTOSA (y II)
Otro, Isaías Riba, cuando nos arrodillábamos para rezar las oraciones siempre exclamaba: "¡Qué vida más dura!". Otro, Javier Obón, que años más tarde se enroló en las filas de Cipriani, en el Perú, uno de los dos cardenales del Opus, a la vez que tomándose su copa de coñac y encendiéndose el puro, comentaba que "aquí lo que hace falta es más austeridad". Un día fue invitado a comer un laico numerario del Opus, Paco Riocabo, que había obtenido la plaza de arquitecto municipal de Tortosa, y comiendo hizo tres comentarios de altura. Primero habló del "suquet" (líquido) que desprenden los cadáveres por el fétretro cuando hace algún tiempo que están en el nicho. El segundo fue que en un pueblo de la comarca cuando hacían la zanja para el alcantarillado, la hacían tan ancha que se caían las casas. Y la tercera que en la construcción de la autopista, que entonces se construia por el País valenciano, se habían batido todos los records de desmonte de tierras. Pero aunque la doctrina, que nos daba el cura numerario que venía de Tarragona, era buena, tuve la sensación de que yo allí estaba perdiendo el tiempo ya que la Obra no se expandía por la ciudad, aparte de que también por aquel entonces di la estampida escapándome de Morella. Para más inri estaba ya harto de ser señalado por el resto del presbiterio diocesano como miembro del Opus, como si por ello fuera un apestado, y fue cuando los mandé a tomar por el saco, permaneciendo intacta mi devoción a Escrivá.
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