sábado, 26 de junio de 2010
IBERIA O LA CULTURA DE LA MUERTE (y II)
Siempre he sostenido la teoría teológica de que la muerte es antinatural y no querida por el verdadero Dios, sino consecuencia de los crímenes de la banda del crimen organizado olímpico, desde que se produjo el pecado original de Adán y Eva, cuyo escenario lo sitúa en la "Tierras del Hebro" el catalán Rubió i Almirall en su libro "Historia antigua ignorada" (Biblioteca pública de Ripoll), y supongo que para escribir esta afirmación, antes debió coger una borrachera como un piano. El resto del libro lo considero inadecuado. De hecho Escrivá le corrigió la plana a Santa Teresa de Jesús que siempre afirmaba que "muero porque no muero", diciendo Escrivá que "vivo porque no vivo". En una de sus tertulias multitudinarias en un país sudamericano una señora le preguntó sobre cómo hablar a sus niños sobre la muerte, a lo que Escrivá cambiando de registro le respondió sobre cómo hablarles sobre la vida. Y yo yendo más lejos y cagándome en la mierda de vida que nos ofrecen los dioses en esta mierda de mundo, reafirmo mi posición en favor de la vida, pero de la verdadera vida cristiana y sin muerte para siempre en este mundo, que nos pertenece. ¡"Que se mueran ellos, los feos y gilipollas!"
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