domingo, 1 de marzo de 2009
A ESCRIVÁ LE CRECIERON LOS ENANOS
Desde que ordenó de sacerdotes a los tres primeros socios del Opus Dei, Escrivá nunca asistió a las ordenaciones sacerdotales. ¿Sabía Escrivá que sus sacerdotes eran argonautas que se habían colado en el Opus? No lo sé. El caso es que formó una legión de dioses que da miedo al más pintado. Sería por ello que en los últimos años de su vida denunció públicamente a los socios del Opus Dei sobre que algo no funcionaba en su organización. Hasta incluso en alguna de sus últimas cartas preguntaba a sus socios: "¿Para qué me he hecho del Opus Dei?" El caso es que se lió la manta a la cabeza y se dedicó a lo que siempre había hecho, es decir, a predicar, esta vez a multitudes y con filmación. Y en alguna se atrevió a decir, cuando le colgaban el micrófono: "Ya veis, me llevan atado, y luego hablan de libertad". Yo, ante esta abalancha de putas calientes como son los curas del Opus, que se meten en todos los sitios, sólo me atrevo a decir: "Delenda est SSSC" (Debe ser destruida la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz). Por último diré que he oído a algún miembro del Opus Dei decir que no hiciéramos caso a los curas porque nos pueden liar. De hecho puedo decir que de mi experiencia personal de trato con los curas del Opus nunca he sacado nada en claro, más bien algún que otro baculazo e insinuación perversa. Es más, desde sus actuaciones olímpicas, intentan destruir todo lo humano, incluida la Fe católica, no en vano tienen una muy cuidada formación humana y católica.
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