sábado, 7 de marzo de 2009

INTERRUPCIÓN DEL EMBARAZO

Los políticos, eclesiásticos, periodistas y grupos de presión han levantado estos días una gran marejada sobre la proyectada despenalización del aborto. Debo decir al respecto que sólo las madres saben con certeza quién es el padre de su feto. En el caso de que el padre haya sido un dios, es decir, un cura o un obispo, encuentro bien que las madres aborten y así nos evitamos a muchos gilipollas impenitentes que se pasan la vida fastidiando a los humanos. Su salvación y regeneración se producirá cuando, mediante la aplicación del Proyecto Génesis AMDG, resuciten todos los muertos, aún los no nacidos pero engendrados. Lo que sí debe evitar la ley es que por falta de formación e información de las madres, disminuya el número de los miembros del linaje humano sobre la tierra. Y esto iría unido a la lucha porque no mueran más niños humanos de hambre y de deficiente asistencia sanitaria.


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