El slogan turístico oficial del Maestrazgo (denominado así por el general carlista y tortosino Ramón Cabrera en el siglo XIX) es "El Maestrazgo, donde el silencio habla". Después de mi campaña "militar" en esa zona, yo lo cambiaría diciendo "El Maestrazgo, donde el silencio tortura". Según la predisposición de la persona que lo visite el Mestrazgo es el cielo, o el infierno o el fin del mundo. Por experiencia personal diré que paseando por Morella he sentido como si un ángel me subyugara, sintiendo como si me fuera a caer en medio de la calle. Los del Forcall son considerados gente gitana y en donde los curas olímpicos son altamente bien considerados, pero, si eres un cura pelacañas como yo, tienes la impresión, andando por el pueblo, de que la gente despectivamente te tolera y te perdona la vida. En la Mata, lo dice el dicho, "el que no es gato, es gata y el que no, arrapa". En Mirambel tuve un conato de suicidio cortándome las venas y arrojándome de un puente abajo. A Cantavieja, los cartagineses le dieron el nombre de Cartago Vetus, la Roca Antigua, la Canta (cantera, roca) Vieja. Y el nombre de Cartago Nova tenían pensado ponérselo a Tortosa, en donde se había establecido el nuevo tráfico de influencias, pero el poder olímpico se lo impidió, desplazando entonces dicho nombre a la actual Cartagena. Del Maestrazgo "nunquam satis", igual que de Tortosa y sus comarcas.
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