Benedicto XVI parece ser que ha repescado a los lefebvistas y a su vocalista para animar la fiesta. Y es que como cantaba Joan Bta. Humet, que en paz descanse, "al sueño americano se le han ido las manos y ya no tiene nada que ofrecer" y "habrá que desenpolvar viejas creencias que hablaban en esencia sobre la simplicidad". Mons Willianson propone para solucionar los problemas del mundo y de la Iglesia, una tercera guerra mundial y el martirio de muchos cristianos. Pues que tenga en cuenta esta pájaro de mal agüero que no habrá ni una cosa ni otra. Porque con la ingente cantidad de armamento nuclear almacenado, si se diera el pistoletazo de salida, aquí no quedaría ni el apuntador, cosa totalmente contraria a la providencia y a las promesas salvadoras de Dios sobre la humanidad. Por otro lado la época de los mártires ya ha sido superada por los cristianos. Hoy en día, gracias al progreso de las investigaciones teológicas, y a la santidad silenciosa y sacrificada de tantos cristianos, oficiales o no, los cristianos somos conscientes de nuestros derechos y no nos volveremos a dejar matar, sino que esta vez la fiesta la pagarán los responsables culpables de todo este cotarro. Por último, las creencias de que hablan Mons. Willianson y Humet, son ciertamente simples como ellos, pero yo no hablo de creencias, sino de Fe, complejidad, oración, trabajo, orden, estudio, sacrificio, justicia y amor.
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