sábado, 14 de marzo de 2009

LOS DOS JOSÉ LUIS

En la carta anterior hablé sobre José Luis R. Zapatero. Pero su dios es otro José Luis. Se trata de José Luis Arín, un benicarlando afincado en Tortosa y que a través del movimiento "junior" ha ido escalando posiciones en el organigrama diocesano tortosino, hasta colocarse en el día de hoy en la Vicaría General. Es biblista de carrera romana. Y como a Zapatero es prácticamente imposible encontrarle su centro de gravedad. Es delfín de las nuevas generaciones con proyección episcopal. E igual que Zapatero su filosofía es el vitalismo, que hace que nunca tenga problemas y que si los tiene, no se los plantee. Es también el depositario de la tradición olímpica, típicamente tortosina, de la galvana, enfermedad que producida desde el Olimpo, hace que la gente de Tortosa tenga una aversión pestilente hacia el trabajo, el esfuerzo y hacia cualquier tipo de iniciativa por mejorar las cosas, puesto que sume al alma tortosina en el fatalismo y en el pensamiento cosntante de que por mucho que te esfuerces nunca te escaparás de la muerte y si todo siempre termina mal ¿para qué esforzarte? Come, bebe y folla todo lo puedas, porque no te llevarás otra cosa a la otra vida, suelen decir los tortosinos, a lo que la canción añade "y si aún nos queda algo de tiempo poner la cara al viento y aventurarnos a soñar" con las células madre. Hasta incluso hay naranjos en estas tierras que mueren de una enfermedad que los técnicos denominan "tristeza".


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