sábado, 25 de septiembre de 2010

MIS DOS VOCACIONES HUMANAS (I)

Aunque mi verdadera vocación siempre ha sido la de sacerdote, desde cuando hacia entorno a mi primera comunión sentí en mi interior que si no me hacía sacerdote el Señor no estaría contento de mí, sin haber sido nunca profeta ni hijo de profeta como los auténticos profetas bíblicos, pues siendo esto así también debo reconocer que humanamente mis otras dos vocaciones han sido la de detective privado y la de "gigoló", pero entendidas en sentido cristiano y no imperialista, hipócrita y farisaico. Respecto a lo de detective privado me considero sucesor del primer obispo de Tortosa, S. Rufo, colocado aquí por S. Pablo y teniendo en cuenta que entonces obispo significaba inspector y espía, al estilo de los judíos publicanos. Respecto a lo de "gigoló" me hubiese gustado serlo pero también en el sentido cristiano. Al respecto hay que tener en cuenta que viejos cabrones, hipócritas y fariseos le recriminaron a S. Pablo en su época el que llevara alguna mujer en su grupo, mostrando así su fidelidad incondicional a la ley ibérica de siempre sobre el tema, al igual que en el siglo VII se la hizo suya el Islam esclavizando a la mujer al servicio de los poderosos. Resumiendo este escabroso tema sexual hay que decir que así como se dice del baile que su pecaminosidad depende "del sujeto, de la sujeta y de cómo se la sujeta" también el sexo puede servir como arma para hacer daño a teceros echando salivazos y latigazos a Cristo y su seguidores o como manifestación de amor cristiano en busca de los ideales eternos para su aplicación en el mundo.

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