jueves, 9 de septiembre de 2010
INDÍGENAS, HIPOCRESÍA Y AGUA (y II)
Algunas de estas latinas a veces han tenido que sufrir la humillación de cagarse y mearse encima del cliente indígena que las ha contratado. También mi cuñado el madero franquista hace poco me provocó en plena calle para que yo me cabreara y montara un escándalo en plena vía pública para así tener él argumentos para volverme a internar en el psiquiátrico, cosa en la que se siente plenamente satisfecho como por el deber y misión cumplida. No me dejé provocar ya que hoy en día aquí en la URSE el cabrearse merece la pena máxima sin ninguna ley escrita. Debo reconocer que el gangoso y su tropa han afinado mucho en este sentido. E incluso el madero hace unos años se permitió subirse a mis barbas alzándome la voz amenazante para que me tomara las pastillas mágicas y cuasi milagrosas para él de la psiquiatría, dándose el caso de que no había dejado de tomármelas. Además la actual cultura ibérica, trascendiendo fronteras, ha conseguido demonizar el tabaco y el alcohol, no así como las drogas propiamente dichas a las que algún científico llega incluso a considerar beneficiosas. Respecto a esto, como ya dije, hay que tener en cuenta que nuestro bíblico padre Noé al terminar el diluvio estaba ya tan harto de agua que con vino cogió una borrachera como un piano e incluso llegó a quedarse en pelotas, teniendo sus hijos que cubrir su desnudez. También como dato curioso de flagrante hipocresía diré que el capo Ripollés que despreciaba a Escrivá y su Obra mientras vivía aquí en la tierra, ahora coloca estampas suyas en su capilla del Hospital Verge de la Cinta, como queriéndose congraciar con la plataforma petrolífera, ya que parece ser que sus depósitos en la actualidad están bajo mínimos.
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