| De: | Antonieta Guimerà Altabàs <aguimeraa@hotmail.com> Ver contacto | |
| Para: | blaiguimera@yahoo.es | |
PD. No hablar las cosas caraa cara es de cobardes.
Ya me da igual que pongas los correos personales en la web, pues como bien dices, aquí nos conocemos todos.
En este último i-mail mi hermana, abundando en su maléfica intención de esquilmar mi economía, ya me da permiso para hacer públicos sus mensajes diciendo que como digo yo aquí nos conocemos todos. Lo cual me hace pensar que ella ya se siente arropada, en esta su política contra mí siguiendo la estela de su madre argonauta, por la secta islámica tortosina de 6.000 años de antigüedad, puesto que ya me ha sorprendido en flagrante adulterio y fornicación, máximo delito de la ley ibérica hipócrita y farisaica, contra la que ya en su día plantó cara el Señor, al igual que contra la hasta entonces ley fatídica de la muerte. Así puede leerse en el evangelio que cuando unos viejos cabrones, hipócritas y fariseos le presentan a una mujer sorprendida en flagrante adulterio, el Señor conociendo su malicia sólo les responde que “el que esté libre de pecado, que tire la primera piedra”, comenzando a abandonar el espectáculo los más viejos. Los salvajes de esta tribu sectaria, aunque reprimidos por las sucesivas civilizaciones y por la opinión pública, hoy en día a los adúlteros/as y fornicarios/as se limitan a negarles su subsistencia, como quieren hacer conmigo y como me han contado algunas chicas del “ramo” que aquí se sienten delincuentes y con carencias materiales básicas. Y repito, que si no fuera por el avance de la civilización en occidente, a mí también me lapidarían tal como ocurre todavía con las mujeres, como yo por imperativo quirúrjico, que han adulterado en algunos países islámicos teocráticos, y completamente refractarios al evangelio y a cualquier tipo de civilización libertaria, positiva y auténtica. Por último le digo a mi hermana que si quiere defenderse que se monte también una web y que a mí su marido no vuelva a amenazarme personal o a través de otros por mi uso legítimo del derecho a la libertad de expresión.
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