jueves, 9 de septiembre de 2010
INDÍGENAS, HIPOCRESÍA Y AGUA (I)
Así como una simple coca-cola contiene calorías y proteínas, el agua no contiene absolutamente nada. Así en este mar de la pocilga angélica, plaza dominada por Alá desde hace 6.000 años, aunque este noombre se lo dio oficialmente Mahoma por inspiración del arcángel Gabriel en el siglo VII, pues aquí digo que sólo hay agua sin el más mínimo indicio de calorías y proteínas. Por ello para obtener un poco de afecto y calor humano después de medio siglo, he tenido que recurrir a las brigadas internacionales latinas, nacidas en los cafetales al igual que yo y con auténticas calorías y proteínas humanas. Y todo ello, y como si fuera una burla, en el marco de la ufana democracia española, en medio de innumerables dificultades de tipo policial, económico, de conflictos humanos, de los sacrosantos papeles de la puta reostia, y cuando no tenidas como delincuentes por el stablisment comunista y ateo del gangoso y su tropa. Y es que parece ser que en esta pocilga angélica siempre ha primado el talante hipócrita de la simpatía, la sonrisa, la ficticia bondad, el despelote y ostentación femenina, pero con finalidades totalmente contrarias a los intereses del hombre sino todo lo contrario, hasta el punto que de ellos nunca sacarás nada en claro sino sólo problemas sino te ometes a su rollo de siempre. Por ello el personal íbero siempre ha tenido como máximo ideal el conseguir que el hombre se limite para con ellos a ser un simple elemento decorativo y amordazado en medio de su secta, con el objeto de obtener de él la máxima rentabilidad olímpica e incapacitándole para que les pueda acusar y pedir responsabilidades de su tiranía y desmanes de micro y macro cosmos, de tipo ateo, egoísta, soberbio, de libertinaje hipócrita y refinado y de todo tipo de explotación.
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