miércoles, 20 de mayo de 2009

MI FAMILIA ES UN CASO

Los de la familia de mi padre todos son humanos, excepto los hijos de mi tía Josefina que son argonautas de Bordón (Teruel). Somos de ascendencia judía de la parte del País valenciano. Y todos están casados con argonautas, formándose así una combinación explosiva de consecuencias imprevisibles. Sólo salvaría de esta familia a mi abuelo Manuel, que fue alcalde de Mirambel, y a mi padre Abelardo, que castraba a los mulos, siendo ambos católicos conversos auténticos y que dieron su vida por defender la verdad y mantenerse firmes ante la claudicación olímpica, aunque ambos estaban también casados con argonautas. Todos los demás serían capaces de vender a su madre por conseguir un euro y por mantenerse encastillados en su buen vivir intramundano, sin importarles lo más mínimo los ideales, las solicitudes del hombre, ni el mundo sobrenatural ni de la Fe. Por ello como hombre y como cristiano me siento despreciado, explotado y atacado continuamente por ellos. Son aduladores y consideran la familia como lo más importante y como una secta mafiosa, siendo el capo principal mi padrino, el hermano mayor de mi padre casado con una argonauta, prima hermana del dios Ripollés. Respecto a los hermanos y hermanas de mi madre son todos argonautas y creo que todos sus hijos también. Con esto está todo dicho. Mantengo un mínimo de cortesía cuando me llaman o los encuentro por la calle, pero desde que murió mi madre no asisto a sus reuniones, como comuniones, bodas y entierros, procurando esquivarlos lo máximo posible. Mi madre, la Abadesa de las Huelgas, quería ponerme bajo la tutoría de mi hermana y mi cuñado para cuando ella faltara, y últimamente me hacía tener encuentros frecuentes con mi familia.

No hay comentarios:

Publicar un comentario