lunes, 11 de mayo de 2009

LIBERTAD SEXUAL VETERINARIA

Con el regalito envenenado que ha hecho Zapatero a la juventud española, parece ser que ese zorro, asesorado por la zorra corona, quiere aplicar criterios veterinarios a las relaciones sexuales de las personas, degradándolas al nivel de los animales de granja. La píldora del día después derriba todas las barreras éticas por las que se deben regir las personas, ya que el sexo no es una finalidad en sí misma, sino un medio para salvaguardar la especie humana y llenar la tierra de hijos de Dios mediante la adecuada educación de la prole. Cuando las personas pierden el norte ético qué importa follar con el o la que más nos apetezca y matar el nuevo ser humano que surja de esa relación con una pastillita lo más pronto posible para evitar los rollos de conciencia que se tienen cuando se practica un aborto después de varias semanas de gestación. Decía Camilo José Cela, que en paz descanse, allá al principio del boom de la pornografía en España que todo es cuestión de acostumbrarse. Y yo añado que todo es cuestión de acostumbrarse a vivir como los animales de granja, o peor, porque a los actos humanos se añade la malicia.

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