jueves, 22 de julio de 2010
LOS DIRIGENTES CHINOS, EN LA PICOTA
Ya dije en cierta ocasión que a mí a chulo nunca me ha ganado nadie. Por lo que siguiendo el lema de Escrivá que decía "Dios y audacia" me siento capacitado para revolucionar todo el enquilosado establisment chino y toda su puta ostia, teniendo subyugado desde hace muchos años al noble pueblo chino. Todo esto viene a cuento porque hace algún tiempo me sentí vejado en mi dignidad como persona humana, al prohibirme las autoridades chinas el anunciar mi página web en sus universidades y en su prensa. Desde entonces para mí los dirigentes comunistas chinos, su solapado clero, sus militares y todo su sofisticado arsenal de supositorios, en el que basan su fuerza y su poder, me los paso por el forro de los cojones. Por tanto ya desde ahora anuncio que el politburó chino va a tener serios problemas para mantener su tingladito explotador y dominante sobre el pueblo chino y sus zánganas prebendas. A mí ya no me basta la típica sonrisita de su máximo dirigente, dando a entender que en su país todo va como una seda y que no tienen ningún problema en su paraíso comunista. El agravio que he sufrido contra mi lebertad de expresión en su país, siendo que yo siempre he respetado cualquier opinión surgida de la libertad y responsabilidad, y que nunca he empleado la fuerza para imponer mis opiniones, no se lo perdonaré nunca a sus dictatoriales y trasnochados dirigentes. Aparte de todo esto desde toda la vida tengo clavada la espina de que en el siglo XVII o XVIII un dominico paisano mío de estas tierras, Gil de Federich, que marchó de misionero a China, allí fue martirizado y ejecutado por las autoridades chinas.
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