martes, 6 de julio de 2010
HOY PRIMA EL ESTILO PALOMA
Así como en la época franquista primaba el estilo "alcón" o de aves torcaces, hoy en día entre los dioses, argonautas y sus secuaces humanos se ha impuesto el estilo "paloma" y concretamente en Tortosa el estilo "caracol". Hasta tal punto que, por ejemplo, el cabrearse, salirse de sus casillas y cantarle las cuarenta con santa ira de indignación a alguien que abiertamente te ha hecho un macroputada, hoy está considerado como un síntoma patológico que debe ser tratado por un psiquiatra. Esta disfunción anormal actual en lo que siempre había sido considerado como normal y corriente, es consecuencia de la hipócrita política de paz de los cementerios, impuesta por el alto politburó olímpico para nuestra época a nivel nacional, de comunidad internacional y sobre todo, a nivel de medios de comunicación. Es la imposición del diálogo entre gente honrada y maleantes, en que siempre salen ganando estos últimos con su provervial y característica astucia, maquiavelismo y siempre dispuestos a sacrificar la verdad y realidad de las cosas en aras de su paz de chanchullo pastelero y de juego del "borinot" que ya comenté en su día. Cuando a base del avance de su estrategia ya han conseguido engañar a muchos con su política del diálogo, cambian radicalmente de sistema dejando el diálogo aparte e imponiendo, por cojones, su verdad emanada del politburó, el único dueño de dictar lo que se debe hacer, según la doctrina marxista. Y al que no comulga con esos dictámenes ya sabe lo que le toca: ¡garrotazo! o marginación, y sin ninguna explicación civilizada. Se llega así a la imposición del más fuerte, es decir, a la ley de la selva. Ya siendo yo latinista en el seminario vino el cardenal Marcelo González, el que ofició el funeral de Franco, para introducirnos en el rollito del diálogo, y lo cubría con su parguas el obispo franquista Moll. Todo lo dicho puede resumirse en esta anécdota. El otro día en el Hotel en que paso muchos ratos entraron unas cuantas señoras o señoritas sin saludar, como Pedro por su casa y creo que sin hacer ninguna consumición. Lo cual propició un comentario mío a la camarera sudamericana, diciéndole que pronto éstas te dirán un día que el Hotel es suyo.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario